A veces notamos que de repente nos hemos quedado sin energía… la hemos perdido en algún momento y nos hemos quedado como vacíos, flojos. También puede ocurrir que nos dé un subidón de cabreo tremendo para después tener una caída brutal y quedarte igualmente desinflado y con mala sensación. Esto puede llegar a manifestarse en lo físico y para cuando está ahí es que el tema ya suele andar muy descodado.
¿POR QUÉ SE DA ESTO?
Porque no hay coherencia entre tus planos: lo que sientes, dices, piensas, haces….
EINSTEIN: un problema no se puede abordar desde el mismo plano que se manifestó.
Así que para entender que ha pasado, podemos:
- Tomar el mando y atender a:
- Tus distintos planos: cuerpo – mente – corazón = anciana – adulta – niña. Cada uno te va a dar información.
- Energías arquetípicas del ying-yang (femenina-masculina). Estoy en un frenesí descontrolado de hacer y actividad que no puedo parar, o estoy perdiéndome en las nubes esperando que se den las cosas bastante despistado.
Se trata de pararte a reflexionar, tomarte el tiempo necesario, sentarte contigo, tus planos y energías hasta que, ¡eureka!
Los “cómos” suelen ser sencillos en formato, siéntate unos minutos al día, que sea ese momento de parar y revisarte. Establece tú el tiempo, 10 o 15 minutos, 1 vez al día, o 2. Algo que se ajuste a ti y puedas cumplir, pero comprométete contigo. El reto está en dedicar ese tiempo y atención, en tomarte en serio el ejercicio, tan en serio que lo persigas intencionadamente y seas constante hasta dar con la incoherencia interna.
El arte del acecho a uno mismo (CASTANEDA habla de este arte). Obsérvate.
- Además de observarte en introspección, también es útil llevar una libreta contigo y durante un tiempo anotar cada vez que sientes esa fuga de energía.
Sé breve, lo puedes anotar discretamente. Pasados 3 o 4 días revisarás lo escrito y verás que no te acuerdas de esas situaciones, pero seguramente encontrarás patrones en lo que has escrito: puede ser una persona, un sitio, una situación, un comportamiento….
No lo dejes pasar ni subestimes el poder de estos sencillos ejercicios. En la práctica está el QUID.
¿Y CÓMO ME RECARGO?
Una vez identificado el desequilibrio, ya de por sí, por el simple hecho de haberlo visto, empezará el proceso de restauración. Verlo, cura.

En cualquier caso, muchas veces no basta con verlo. Entonces podemos recurrir a distintas técnicas, las hay muy variadas. Por ejemplo, darte un baño en el mar, un paseo entre árboles… A mí la NATURALEZA me parece IMPRESIONANTE para repararnos.
Es tan generosa, que no pide nada a cambio y siempre está disponible para llevarse todo lo malo devolviéndonos a nuestro estado natural. Que menos que recordar el darle las gracias cada vez que nos imbuimos en ella (digo yo). Por supuesto también puedes ir a alguna terapia de reiki u otras alternativas que existen para limpiarte y reequilibrarte; pero confieso que YO CREO QUE TU SABES QUE ES LO QUE NECESITAS Y LO PUEDES HACER TU MISMO:
Tú intuyes y sientes lo que necesitas para repararte, la respuesta va a venir de tu interior. Y es que si has encontrado el desequilibrio es porque has conectado con tus planos y energías, y por tanto, desde ahí mismo se te habrá indicado cómo restaurar el balance. Ya lo sabes, confía en lo que te viene. Seguramente no tengas que hacer grandes parafernalias, o si te pide hacer un pequeño ritual, por ejemplo, que sea el que te nace a ti. Tener una representación abstracta en algún lugar de tu casa del pequeño ritual o la energía que quieres restaurar, algo que lo simbolice (una piedra, o cualquier otro objeto), ayuda a modo de recordatorio y te acompañará. Hasta que un día lo veas y digas, ¡ya! Esto ya está, y el objeto volverá a ser lo que era. Pero para esta fase también, busca en tu interior la respuesta, somos nuestros propios maestros, sanadores y restauradores. Siempre es mejor que buscar respuestas fuera.
No confundir esto con que pueda ser que necesites buscar apoyo o una ayuda externa. De hecho, tu respuesta interior puede ir en esta línea. Pero no olvides preguntarte si puedes hacerlo tú para ti mismo, tal vez te sorprendas.
