Para mí el Coaching es lo que ha venido a llenar un nuevo espacio en el que caben y conviven la necesidad de atenderse a uno mismo, el interés por reaprender sobre cuestiones para las que no tenemos respuestas y el compromiso por prevenir males mayores en nuestros cuerpos mental y emocional.

Se ha normalizado este tipo de atención en lo que se refiere a nuestro cuerpo físico. Quiero decir, es normal y está aceptado el ir al gimnasio para fortalecer nuestros músculos, sentirnos más saludables, prevenir y combatir el deterioro asociado a la edad, restablecerse de lesiones con entrenamientos adaptados, etc.

Ir a una sesión de coaching sería el equivalente a lo anterior, pero en lugar de para tu cuerpo físico, para tu cuerpo emocional y tu cuerpo mental. Consistiría en ir con compromiso y voluntariamente sin necesidad de estar enfermo o muy mal, para fortalecerte mentalmente, manejar tus emociones, mejorar tu bienestar, prevenir el sufrimiento, dirigir cambios en tu vida, o digerir cualquier situación que te haya desestabilizado, por poner algunos ejemplos.

Es relativamente nuevo para las personas de a pie, porque se ha venido aplicando en el entorno empresarial y normalmente enfocado a conseguir determinados objetivos en la esfera profesional. Pero todo tiene su espacio, estoy segura, de hecho, cada vez surge con más intensidad la inquietud de querer mejorar o sostener el bienestar de uno mismo, y la vía de apalancarse en un mejor uso de los pensamientos y emociones marcándose objetivos en el ámbito personal se presenta como la más sensata, aunque al principio necesitemos guía.

El Coaching es un espacio nuevo en el que atendernos que irá calando. Para terminar de ubicarlo correctamente y evitar confusiones, añado aquí: del mismo modo que discernimos con bastante claridad cuando debemos ir al fisioterapeuta o a un médico traumatólogo, respecto a cuando vamos a un gimnasio; también debemos diferenciar y saber que cuando tenemos una patología o enfermedad mental debemos acudir al médico psiquiatra o al psicólogo, ya que el coaching es el lugar en el que trabajar nuestras emociones y pensamientos cuando no estamos enfermos. Al igual que el gimnasio, el Coaching es complementario a cualquier tratamiento, no pretenden sustituirlo, muy al contrario, acompañarán el tratamiento prescrito, o incluso, desde un inicio si se detecta algún tipo de patología se le invitará a la persona a acudir al profesional adecuado.

Además, se trata de un arte. Es el arte de la pregunta. El coach con su presencia, escucha y haciendo preguntas poderosas te guía hacia lugares de tu subconsciente desatendidos. Va a enfocar la linterna hacia esos sitios dentro de ti que se mantienen en sombra. Ahí es justo donde suelen residir las respuestas, soluciones y bloqueos a la espera de que los alumbres. Porque el coach ayuda a poner el foco, pero la luz la pones tú.

A esta explicación he de añadir un “pero”: aunque el Coaching se me ha revelado como una metodología o herramienta muy útil, también he constatado que no vale para todo el mundo. Depende el perfil de la persona, lo reflexiva que sea, la introspección de la que sea capaz, el diálogo interno que tenga, su locuacidad o habilidades a la hora de comunicar o traducir verbalmente lo que siente, el proceso puede fluir o resultar francamente complicado. Por tanto, ¿el coaching funciona? sí, pero es importante que la persona tenga el dialogo interno mínimamente desarrollado. Dicho esto, afortunadamente hay muchas más técnicas que pueden aplicarse en estos casos, ya que el coaching es la que recalco aquí, pero no la única.

Por último, quiero acabar destacando lo que más me cautivó desde el inicio de la práctica del Coaching. Hay más de dos cosas, pero anoto para no extenderme demasiado mis 2 preferidas:

  • la primera: es mágico cuando co-creas un espacio de absoluta confianza en el que el cliente se da la oportunidad de re-descrubirse a sí mismo, en ese espacio de apertura aprendes tanto como él, porque nunca hay dos caminos iguales.
  • y la segunda: cuando en el proceso la persona comprueba que ya posee todas las capacidades y recursos; y las mira, y las toma; la sensación es como la de descubrir un tesoro escondido. Para ambos.

No puedo imaginar un medio de vida mejor.